martes, 1 de noviembre de 2016

Los contextos y los proyectos de vida

Los contextos y los proyectos de vida
Notas.

En esta época la vida es más difícil sin educación porque todos los procesos sociales son muy regulados y tecnificados y porque la educación es un derecho que posibilita los demás derechos. Por eso es muy importante para una sociedad que sus individuos tengan, como parte de su proyecto de vida,  la mejor y mayor educación posible.  En Colombia de 884.476 adolescentes de 17 años que habían en el año 2012 sólo 502.603 terminaron el grado 11 (57%) y de ellos sólo 192. 963 ingresaron al primer curso en la Universidad (21,8%). En los últimos 10 años se gradúan en la universidad 12 de cada 100 matriculados en el primer curso (MEN, 2016, DANE, visor). En el censo DANE 2005 se registró que por cada 100 colombianos el 11,9 tenía nivel de educación superior. Estos datos muestran la importancia de promover la acción interesada de la sociedad colombiana para mejorar el nivel promedio de escolaridad y la claridad motivada en el proyecto de vida y el proyecto profesional de los adolescentes.  En los últimos años una parte de esa acción interesada de la sociedad se refleja en los programas del Estado para mejorar la cobertura aumentando el número de cupos escolares, implementando la gratuidad, el transporte escolar,  el programa familias en acción, el programa de computadores para educar, la alimentación escolar y las acciones para mejorar la calidad educativa: lineamientos, guías, manuales, programas, entre otros. Pero falta mucho por hacer porque una vista a las estadísticas de matrículas (DANE, 2016; Ministerio de Educación, 2016) muestran que en la línea histórica de los últimos 20 años las coberturas son más altas en primara (1º a 5º; el 85%), menos en secundaria (6º a 9º; el 53%) y menos en educación media (10º y 11; el 38%).

Hay otras acciones de la sociedad que se ven menos y son las que realiza cada institución educativa desde su autonomía escolar para diseñar su PEI y organizar las áreas fundamentales de conocimiento para cada nivel, introducir asignaturas optativas, adoptar algunas áreas a las necesidades de la región y adoptar método de enseñanza. Se ven menos porque faltan criterios cualitativos y numéricos de evaluación, de sistematización y de publicidad de la diversidad de experiencias orientadas desde cada PEI de todas las instituciones educativas para identificar aciertos y posibles fallas que estén relacionadas con la retención de estudiantes, con el objetivo de graduar el mayor número de estudiantes con las mejores notas, con la identificación y actuación de los proyectos vital y profesional de cada adolescentes para su desarrollo y el desarrollo de la ciudad y de la región.

La educación es clave para el proyecto de vida, pero no cualquier educación, porque la educación es un término neutro que designa el proceso de influir en los conocimientos, los sentimientos o las acciones de una persona y puede ser «buena» o «mala» educación (Marina, 2011). La buena educación debe transmitir una imagen del ser humano ideal y un modelo de la convivencia ideal. La mala educación es manipulación y adoctrinamiento al servicio de un interés particular. Y, como en ambos casos los educadores hacen lo mismo: influir en la motivación de los estudiantes,  entonces el diseño y el proceso educativo tiene que pasar estrictos controles de calidad y uno de ellos es el de educar la motivación con referencia al proyecto de vida y al libre desarrollo de la personalidad.

La motivación y el proyecto de vida en tiempos de  narcotráfico, consumismo, informalidad laboral, tecnología  y globalización.

Un signo de esta época es el consumo de sustancias psicoactivas como búsqueda de satisfacción que muchos no encuentran en la expansión de sus propios recursos naturales (o talentos y capacidades): cantar, bailar, tocar un instrumento, escribir, conversar, investigar, etc. (Csíkszentmihályi, 1990). Entre otras razones, porque los vendedores de sustancias psicoactivas  abordan a los niños desde los 12 años y por la ausencia de un proceso educativo familiar y escolar que forme para la personalidad autotélica (Csíkszentmihályi, 1990).

Este hecho es capitalizado por las mafias del narcotráfico que han decidido aumentar sus ventas seduciendo a niños y adolescentes escolarizados. Esta época debe asumir que debe enfrentar con inteligencia la decisión criminal de corromper a los niños y a los adolescentes. ¿Cómo? Lo ideal es que las familias y las escuelas promuevan ambientes donde las niñas y los niños se sientan amados y motivados para decidir y actuar su proyecto de vida desde el cual le digan NO a todas las ofertas de psicoactivos y acciones que les causen daño.

Los narcotraficantes colombianos decidieron aumentar el micro tráfico interno de sustancias psicoactivas ante dos hechos que les quitaron presencia en los mercados internacionales de las drogas: la desarticulación de las organizaciones de los grandes capos por las autoridades y el dominio de los narcotraficantes mexicanos en la escena internacional, según la versión de los agentes antinarcóticos (semana.com, 2016). Para aumentar el número de consumidores de sustancias psicoactivas las redes de micro tráfico de los narcotraficantes colombianos la ofrecen gratuitamente a los niños y adolescentes y luego los atrapan como consumidores y expendedores. Los niños y adolescentes son abordados en los colegios o cerca de ellos y en los lugares frecuentados por este tipo de población. Para el año 2015 se estimaba que el micro tráfico tenía presencia en el 35% de los colegios de Bogotá (semana.com, 2014).  En norte de Santander la Policía registra que el problema se presenta en Cúcuta, Pamplona, Ocaña, Sardinata, Tibú y Chinácota, entre otros municipios a los que llegan los tentáculos del micro tráfico. (Laopinion.com, 2016). El problema se agrava si se consideran tres (3) hechos más: la edad de los inimputables, la desescolarización y la informalidad.

La inimputabilidad o decisión legal para que no se le pueda atribuir responsabilidad a alguien, en Colombia está regulada por el Código de Infancia y Adolescencia (Ley 1098, 2006) en los siguientes términos: “Exclusión de la responsabilidad penal para adolescentes. Sin perjuicio de la responsabilidad civil de los padres o representantes legales, así como la responsabilidad penal consagrada en el numeral 2 del artículo 25 del Código Penal, las personas menores de catorce (14) años, no serán juzgadas ni declaradas responsables penalmente, privadas de libertad, bajo denuncia o sindicación de haber cometido una conducta punible. La persona menor de catorce (14) años deberá ser entregada inmediatamente por la policía de infancia y adolescencia ante la autoridad competente para la verificación de la garantía de sus derechos de acuerdo con lo establecido en esta ley (Art 142). Esto lo saben las redes de micro tráfico y los adolescentes y por eso las redes atacan a los menores a partir de los 12 años de edad para involucrarlos como consumidores y vendedores (Martínez, 2015).

El segundo hecho, la desescolarización, medida por cohortes de la generación que comienzan el primer grado y termina el grado 11 (DANE, MEN), muestra que MAS del 50% de cada cohorte deserta en el proceso educativo porque MENOS del 50% terminan el grado 11. (véase la gráfica en los anexos).

El tercer hecho, según datos DANE (2015), es que de cada 100 personas que trabajan en Cúcuta el 70% lo hace en la informalidad. Estos datos muestran que el quehacer educativo es hoy más exigente, sobre todo si se consideran tres hechos más:  la familia, la revolución tecnológica y la sociedad de consumo. Desde hace tres décadas (Savater, 1997) las familias vienen dedicando menos tiempo a sus hijos debido a sus actividades de trabajo y buena parte de ese tiempo es dedicado por los menores, con poco o ningún control, al uso de video juegos, redes sociales e internet (Krotoski, 2012, Revolución virtual, capítulo 4 Homo interneticus). El consumismo, como un consumo insaciable, busca llenar los vacíos existenciales, posiblemente asumiendo que para SER hay que TENER, que aprovechan las empresas con publicidad efectiva para motivar al comprador a comprar lo que pronto desecharán. El consumismo tiene dos efectos negativos: fija en las cosas la idea de felicidad y no en la realización de las mejores capacidades (Csíkszentmihályi, 1990) ni en las relaciones significativas con los demás (MARINA, 2011), o el amor al prójimo para decirlo en clave salesiana (Pastoral Juvenil Salesiana, cuadro de referencia, 2014) y aumenta la presión del uso de materiales que afecta el equilibrio ecológico de la tierra (TVE, 2012; NATGEO, 2013; Seduciendo al consumidor, 2014). Las técnicas de mercadeo actuales trabaja con los últimos resultados de la investigación científica sobre el cerebro bajo el concepto de neuromarketing (Yan Tenaven, 2009) para manejar las emociones, que están a la base de la motivación, mientras que en el mundo educativo apenas se habla de las emociones y poco o nada se hace y se hace con la neurociencia. (Pérez Gómez, 2013)

Estos tiempos son muy problemáticos y exigentes para la educación (familiar y escolar) porque los establecimientos educativos deben ganarle el pulso a los actores y factores que le disputan, con más y poderosos medios, la atención y la motivación de los niños y los adolescentes sobre qué deben y pueden ser y hacer en el presente y como futuros ciudadanos. El problema es tal, que no existe legislación, ni pedagogía eficaz que alerte y ofrezca rutas y herramientas para controlar la publicidad abusiva, tendenciosa o manipuladora que despierta emociones y reacciones para alentar y atrapar los consumos  contrarios al estándar ético mínimo de los derechos humanos. (Azúcar, veneno, 2013; La cárcel del consumismo, 2013)

El proyecto de vida en el contexto internacional

El mundo de hoy es un mundo globalizado que experimenta una extraña contradicción: por una parte está abierto  a muchas posibilidades y por otro lado está en pocas manos. Esta contradicción cuestionan la idea de un proyecto de vida  como expresión del libre desarrollo de la personalidad. La OXFAM (2016), por ejemplo, afirma que sólo 62 seres humanos de 7.300.000.000 millones de personas que habitan la tierra poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial (3.650 millones) y el 1% de la humanidad posee la misma riqueza que el 99%;  por tanto,  la economía mundial está al servicio de muy, pero muy pocos. Sergio Fernández (2014) afirma que no vivimos una crisis de valores, lo que vivimos es un cambio de época que se llama globalización, o sociedad red (Castells, 2006) donde la comunicación modela la cultura y la comunicación está diseñada a la medida de los intereses del poder que la sostiene y alimenta, cuyo interés parece ser la de reproducir un ciudadano “motivado” para obedecer con un  “proyecto de vida único para todos”: consumir (Neuromarketing, 2014). En este escenario resulta importante y urgente trabajar sobre los factores de la motivación  para promover los valores del buen cristiano y del honesto ciudadano como fundamento de cualquier proyecto de vida.

El proyecto de vida en el ámbito educativo regulado

Ya se mencionó que el proyecto de vida es un modo de la realización del derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad (CP, Art 16) y que el desarrollo integral de la persona hasta el máximo de sus capacidades y aptitudes es un objetivo fundamental de la educación como derecho y como servicio.

El Derecho a la educación esta regulado en tratados internacionales que por mandato del artículo 93 constitucional (1991) se integran a la legislación interna del país (DDHH, 1949; PIDESC, 1966 y CDN, 1989) y en la ley 115 de 1994 y 715 de 2001 y los decretos reglamentarios de ambas.

Pero, una búsqueda en estas normas no arroja resultado positivo si se busca  la expresión “Proyecto de vida”.

Las normas definen la idea de educación y su diseño general en el que incluyen “La autonomía Escolar” para que las instituciones educativas defina su propio diseño para la realización del derecho a la educación (guardando la idea y el diseño general) en un documento llamado Proyecto Educativo Institucional (PEI).

Este recuento enseña que la ruta para incidir sobre los factores de la motivación de los adolescentes para decidir y actuar su proyecto de vida debe encajar en la regulación específica para la educación, particular de la institución educativa y debe ser coherente con lo que deben y pueden hacer los adolescentes (y todas las personas) según los derechos y deberes constitucionales y los específicos para los niños y adolescentes (CP, 1991, Art 44 y Ley 1098, 2006).  Y, sumado a lo anterior están los compromisos que suscribe el País sobre temas educativos como el de las competencias con la OCDE (Schleicher, OCDE, 2014).


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